La motivación en clase I

La motivación es la necesidad o el deseo que los alumnos sienten por aprender una lengua extranjera. ¿Qué implica este des
eo? Una serie de procesos que al mismo tiempo provienen de diversas fuentes. Una de las mejores investigaciones que se llevó a cabo sobre la motivación en ASL
fue la realizada por Gardner y Lambert. Ellos distinguen diferentes tipos de motivación y a continuación caracterizaremos aquellos que se presentan en nuestros grupos de trabajo.

En el contexto de inmersión de nuestro instituto de español ubicado en la Ciudad de Buenos Aires, los estudiantes llegan con una motivación integradora, aquella que refleja un interés personal y sincero por las personas y la cultura representadas por el otro grupo (Gardner, 1972) e instrumental, muchos estudiantes llegan a nuestros cursos con el fin de mejorar su currículo académico o para potencializar sus posibilidades laborales. Estos estudiantes comparten las clases y sus motivaciones y aunque éstas sean diversas, colaboran
con el desarrollo de los contenidos durante el programa.
En nuestra ciudad estudian español centenares de personas que viajan por nuestro continente o que optaron por residir en nuestro país, y podríamos agruparlos dentro del conjunto que identifican Clément y Kruidenier (1983); otros que durante sus carreras universitarias optan por cursar un semestre en el extranjero y tener una nueva experiencia que enriquezca sus CV; o muchas personas que por razones laborales residen en Argentina y deben mejorar sus habilidades lingüísticas. Podemos mencionar que percibimos en estos grupos que la motivación extrínseca y la instrumental están relacionadas en cuanto que las dos resaltan el papel de las recompensas externas al proceso de adquisición de la lengua.

Estamos convencidos que como profesores de lenguas podemos influir en gran medida en clase, desde nuestro lugar de “embajadores culturales” del español debemos activar en ellos el interés proponiendo clases con actividades significativas para su situación. Es decir, debemos activar su motivación para la tarea de modo que puedan disfrutar de la clase gracias a la variedad de los estímulos que pongamos a su disposición, aunque no siempre todos los estudiantes lleguen a responder de la misma manera a nuestra motivación.
Otra de las herramientas con las que contamos es la de generar un espacio adecuado para la clase, ambientar nuestras salas de modo que la situación de clase sea agradable y colorida (motivación situacional). Como sosteníamos anteriormente, el hecho de que seamos profesores nativos de la lengua nos implica como exponentes de la sociedad de la L2 en nuestra clase y por lo tanto podemos promover la motivación integradora al mismo tiempo. Pero es tan importante el papel del profesor como motivador que no podemos dejar de mencionar que nuestro rol se puede dar de acuerdo a nuestro perfil, y mientras hay profesores que son más estrictos y ponen altas metas a sus estudiantes para que puedan alcanzarlas y se esfuercen por hacerlo en excelentes condiciones; otros profesores desde lo afectivo y el apoyo personal influyen en gran medida en la motivación del estudiante porque transmiten con su personalidad el entusiasmo por el modo que tienen de enseñar.
Estas reflexiones las estamos poniendo en marcha con algunos proyectos que llevamos a cabo en los últimos meses y que muy pronto estaremos presentando.
Abrimos este espacio para debatir ideas, y compartir experiencias sobre este tema que da mucho de qué hablar…

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